Los proyectos libres hace muchos años que existen. De hecho, no es nada nuevo.
Sin embargo, generalmente es un concepto que, al ser tan amplio, a veces se emplea de muchas maneras, y se asocia con software gratuito, posicionamientos políticos, planteamientos novedosos, revolucionarios o románticos, etc... También hay discusiones sobre su oportunidad y viabilidad, intereses que se relacionan con todo ello, etc. Hay muchos tópicos y para todos los gustos. Pensad que hoy en día se hacen másters y todo tipo de cosas sobre el asunto 
Tanta discusión, a veces, puede ser contraproducente, en el sentido de que al final puede resultar que se habla más de lo que se hace; es decir, a veces se pone más esfuerzo en teorizar sobre el fenómeno que en llevarlo a la práctica, y con diversas aproximaciones al mismo tema se puede llegar al punto de que al final la gente no entienda demasiado bien de qué se trata.
Aplicado a nuestro caso (hacer red libre, abierta y neutral, que no siempre se puede generalizar a otros ámbitos de los proyectos libres), que no somos ni administración ni empresa, la lectura que se hace es muy simple, y si eres del campo te costará bien poco interpretar. Vamos a describirlo utilizando un ejemplo que se nos ocurrió en el laboratorio de enrutamiento que hicimos el sábado pasado: Es como un huerto casero
Se hace básicamente llevando a la práctica una afición.
Todo el mundo puede hacerlo, independientemente del nivel que tenga. El primer año seguramente no cosecharás gran cosa, pero no hace falta una licencia especial ni ser previamente un experto. Ya iremos aprendiendo...
No es producto de la generosidad infinita: Aunque no pagues por lo que produzca, no es gratis ni lo obtendrás sin esfuerzo: Has de dedicarle recursos, trabajando y proveyendo las herramientas que te harán falta.
Aunque es muy básico, sí que requiere cierta metodología y planificación, y es un proceso de aprendizaje y búsqueda continuos.
No pondrás ni harás nada que después te pueda perjudicar. Procurarás hacer un cultivo tan sostenible como sepas
Todo está a la vista. No taparás el huerto para impedir que se vea qué y cómo se hace, como mucho para evitar las heladas y granizadas. De hecho, típicamente se muestra para presumir sanamente de ello.
A tu elección. Pondrás lo que te guste más.
Te fijas en cómo lo hacen tus vecinos, para aprender o introducir técnicas nuevas que te puedan llevar a un mejor resultado, ya sea en calidad, menos trabajo o lo que sea. Los vecinos también se fijarán en tu «huerto». Se busca una competitividad sana en diversos aspectos, desde quién lo tiene más bonito a quién le saca más provecho.
Se tiende a exceder lo que se necesita para el autoconsumo, de manera que muchas veces sale un excedente que típicamente darás a tus amigos.
Disfrutando de los frutos y con el autoconsumo.
Porque lo prefieres a ir a comprarlo al supermercado.
Con la satisfacción que produce adivinar la luna (calculado la posición exacta de la luna dentro de su ciclo) para evitar que se estropeen las cebollas o conseguir que germinen las escarolas. Esta satisfacción es más grande si tu vecino (sana competición) no la ha adivinado. La mayor satisfacción llega cuando le puedes ofrecer de tu cosecha porque él ha fallado, se ha quedado sin y a ti te sobra.
Si es al revés y es tu vecino quién la ha adivinado y tú la has fallado, antes de ir a comprar a un supermercado, irás a ver si tu vecino te puede dar. Mejor de otro huerto que no hacer del asunto una cuestión de orgullo.
Se aprende a hacer un montón de cosas con una metología determinada. Tenga o no relación directa con tu ocupación principal, no importa, pues siempre es instructivo.
Es entretenido.
En una situación normalizada, no hay problema. Si todo va como ha de ser, tiene un coste de producción superior al que encontrarás en un supermercado de procedencia de cultivos intensivos. No se hace para ahorrar sino para disfrutar. Sin embargo, muchas veces se regala también parte de la producción a conocidos, y quien coge de gratis, está agradecido y lo valora no por lo que (no) ha pagado, sino por lo que significa. Y a ninguna gran superficie o cultivador intensivo se le ocurre denunciarlo a ningún organismo alegando competencia desleal.
De hecho la red libre también genera oportunidades y trabajo a profesionales de servicio, tiendas, etc... Mirad este documento «guifi y el mundo de la empresa». Por tanto, en absoluto es algo contradictorio.
En situaciones anormales, por ejemplo en una posguerra, desequilibrio en el que la gente pasa hambre, o situaciones de especulación, ya no se hace por deporte, sino por necesidad. Es cuando en el mercado encontraremos los mismos productos a un coste muy superior. Cuando eso pasa lo que convendría es normalizar de nuevo la situación, y la propia existencia de los huertos ayuda a ello: Por ejemplo, para evitar que se estimule un exceso de especulación.
Es decir, a nadie se le ocurriría insinuar que los huertos son un obstáculo para el desarrollo de la agricultura. Al revés.
Como un huerto casero, ya lo dije. Como véis, no es ni siquiera un invento del siglo pasado, sino incluso de mucho antes. Más antiguo que el ir a pie.
Quizá la única diferencia importante trasladado al mundo de las redes sea que aunque igualmente puedes hacer lo que tú quieras, difícilmente llegarás a buen puerto sólo con tu esfuerzo individual. Para recoger frutos te hará falta coordinarte con otras personas, colaborar en un proyecto conjunto.
....¿se entiende ahora?
Si eres del campo, seguramente sí 
Si eres de ciudad, espero que también 